LO SIENTO MUCHO ME EQUIVOQUE
A lo largo de mi vida he cometido equivocaciones de
todo tipo. Unas por acción, otras por
opinión y otras por error de cálculo. A la que me voy a referir se puede
encasillar dentro del grupo de estos dos últimos supuestos.
He mantenido con firmeza y no era el único, que lo
del independentismo catalán era una patraña inventada por los políticos y que
la sociedad estaba muy lejos de apoyar este suicidio colectivo.
Por desgracia el escenario ha cambiado drásticamente
y a base de mentiras y promesas inalcanzables han aprovechado la crisis
económica y la ruina de la Comunidad, para envenenar al pueblo y enemistarle
con el resto de las regiones españolas.
De esa manera el pueblo catalán ha creído ver la
solución a sus problemas en el delirio independentista de Arturo Más, que
mañana va a culpar a “Madrit” de las inundaciones producidas por las lluvias.
Como si no tuviesen bastante, hacen correr el rumor
de supuestas amenazas de bombardeos por parte del “Ejército de España” y el
aviso de una intervención armada con la legión al frente para silenciar la voz
del pueblo que clama por la libertad.
Una libertad dirigida por trileros que gastan el
dinero público en acciones encaminadas a fomentar el odio hacia España
utilizando una lengua española como es el catalán como arma arrojadiza contra
el resto de la nación.
En el tiempo que llevo en Barcelona doy mi palabra
de honor de ver a gente que ya está harta de la comedia que está montada y que
o se remedia o terminará en tragedia.
De inmigrantes que para ganarse la simpatía de los
catalanes se envuelven en la cuatribarrada como credencial de admisión. De
hijos de personas nacidas en otras regiones que son los más beligerantes y que
también juro que cuentan con el desprecio del catalán de cuna.
Todo este circo es el que tienen montado y que, en
cuanto consiga su objetivo que no es otro que ganar las elecciones, se
derrumbará como un castillo de naipes.
Han conseguido que si al día de hoy se efectuase un referéndum
entre todos los españoles para mostrar su disposición a la permanencia catalana
con el resto de España, quizás se llevarían la sorpresa de que son el resto de
los españoles los que les muestran la puerta de salida.
Pero sin un puñetero euro y sin clausula de
recompra. Con fronteras y aranceles. Veríamos entonces a quien culpaban de su
ruina
No hay comentarios:
Publicar un comentario