EL DULCE ENCANTO DE LA POLTRONA
Hay que ver el apego que nuestros políticos le tienen
al cargo. El verbo dimitir ha sido excluido de su diccionario. Aquí en cuanto
se hacen con un carguito aunque sea municipal que les alcance para vivir, a lo único
que aspiran es a mejorar su estatus y perpetuarse en el hasta ahora lucrativo
oficio de político.
Si alguien lo duda, no tiene mas que pararse un
momento a analizar lo sucedido en los últimos tiempos. Es para echarse a llorar
o reír, según la predisposición de ánimo que cada uno tenga, aunque tengo la impresión
de que si hay sonrisa será de conejo.
Veamos y repasemos algunos casos. Lugar destacado
para el Sr. Arenas, que se ha llevado fracaso tras fracaso en sus intentos para
hacerse con la Presidencia de la Junta de Andalucía y se le premia con un
puesto de responsabilidad, no a la inoperancia como sería lo propio, sino a un órgano
de decisión de su partido. Siendo benevolente, se podría entender que sería
para aleccionar a la militancia en como hay que actuar para perder unas
elecciones.
Mi estimado Llamazares, que durante su etapa como
coordinador de Izquierda Unida, la ha llevado a la más mínima expresión y
aunque sus camaradas le apartaron del liderazgo, él se las ha apañado para
crear otro partido ad hoc que le mantenga ocupado. Abandona la formación por
una puerta y vuelve a entrar por otra.
El aspirante a lehendakari Basagoiti, que a poco que
se hubiese descuidado habría mandado a los populares a las filas extraparlamentarias.
Y encima dice que de dimitir otro día.
Que no decir del Sr. Rubalcaba que es como un
sumidero por donde se escapan los votos, ante el temor por parte del espectro
político de perder al referente mas significativo de la izquierda española. Hoy
ha convocado una rueda de prensa y a poco mas le pega al que le insinuó algo
sobre su dimisión.
Paradigma al uso, Tomás Gómez, que se convirtió en
el destinatario de todas las bofetadas que soltaba la bravía Esperanza Aguirre.
Pues todos van a continuar. Hay que añadir a la
nómina a los subalternos que se mueven alrededor del poder sin molestar mucho y
a figuras a las que hay que respetar dada su edad y sus años de sacrificio por
el bien común.
Anotad: Alfonso Guerra, Carmen Hermosín, Celia
Villalobos, y tantos otros que convirtieron un cometido en pos de trabajar para
el bien común, en un refugio de medianías, salvando las excepciones que fuesen
de menester
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