A TODO AQUEL QUE LO VIERE Y ENTENDIERE
No miento si digo, que antes de empezar a escribir
he debido sobreponerme al enorme y ¿definitivo? Disparate que se está
perpetrando desde las llamadas fuerzas revolucionarias que según todas y cada
una de ellas son los portadores de la llama que marcará el cambio de sociedad
que España necesita.
Porque ellos por sí solos disponen de los medios
humanos y materiales necesarios para consentir la presencia de fuerzas impuras
al que el tribunal inquisitorial de los convocantes ha desechado por
reaccionarias.
Solo el grupo convocante mas los que han sido
premiados por la benevolente vara del supremo tribunal, bendecido por el Dios
de la pureza y con una ecuanimidad fuera de toda duda, se presentaran ante el
muy honorable mamarracho y le conminarán a la rendición sin condiciones.
¡Bravo! ¡Bravo! Y cien veces ¡Bravo! Las fuerzas
revolucionarias, cautivo y desarmado el bando separatista, han conseguido
normalizar la situación en Cataluña.
A este falangista de pueblo, le asalta la duda de
siempre: ¿Cómo se puede ejercer las funciones de juez inapelable, para imputar
a otras organizaciones delitos de acción u omisión por el mero hecho de vestir
una camisa de determinado color? Y sobretodo, ¿Cómo se les puede negar el
derecho de expresar libre y democráticamente su protesta ante la deriva separatista
tomada por el indeseable Arturo?
Conociendo a los falangistas estoy seguro de que
algunos van a acudir a la manifestación y por supuesto, la seguridad de la
misma los va a tratar de expulsar sin mas explicaciones y el enfrentamiento ya
está servido y se verá acompañado por la repulsa de los que nada tienen que ver
en el asunto, que se limitarán a decir: Ya están los fachas peleándose entre
ellos como siempre.
Creo que es el momento de acabar con este estado de
las cosas. Ni dirijo a grupo alguno, ni por supuesto tengo la autoridad que me
otorgaría la responsabilidad de estar integrado en una junta nacional, pero si,
l de haber vivido en falangista gran parte de mis sesenta y seis años y desde aquí
lo digo alto y claro a todo aquel que lo viere y entendiere: ¿No os da
vergüenza el llegar a situaciones como la prohibir la presencia en la manifestación
por España, a Falange Española de la JONS?
No se si tendré éxito, tampoco lo haré una cuestión
de honor; pero el día dieciocho estaré en Valencia y si tengo como así espero
la oportunidad de dirigirme a los representantes de los distintos grupos, les
intentaré hacer ver, que por ese camino de desunión les espera otros cincuenta
años de travesía en el desierto.
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