martes, 9 de octubre de 2012

A TODO AQUEL QUE LO VIERE Y ENTENDIERE




A TODO AQUEL QUE LO VIERE Y ENTENDIERE


No miento si digo, que antes de empezar a escribir he debido sobreponerme al enorme y ¿definitivo? Disparate que se está perpetrando desde las llamadas fuerzas revolucionarias que según todas y cada una de ellas son los portadores de la llama que marcará el cambio de sociedad que España necesita.
Porque ellos por sí solos disponen de los medios humanos y materiales necesarios para consentir la presencia de fuerzas impuras al que el tribunal inquisitorial de los convocantes ha desechado por reaccionarias.
Solo el grupo convocante mas los que han sido premiados por la benevolente vara del supremo tribunal, bendecido por el Dios de la pureza y con una ecuanimidad fuera de toda duda, se presentaran ante el muy honorable mamarracho y le conminarán a la rendición sin condiciones.
¡Bravo! ¡Bravo! Y cien veces ¡Bravo! Las fuerzas revolucionarias, cautivo y desarmado el bando separatista, han conseguido normalizar la situación en Cataluña.
A este falangista de pueblo, le asalta la duda de siempre: ¿Cómo se puede ejercer las funciones de juez inapelable, para imputar a otras organizaciones delitos de acción u omisión por el mero hecho de vestir una camisa de determinado color? Y sobretodo, ¿Cómo se les puede negar el derecho de expresar libre y democráticamente su protesta ante la deriva separatista tomada por el indeseable Arturo?
Conociendo a los falangistas estoy seguro de que algunos van a acudir a la manifestación y por supuesto, la seguridad de la misma los va a tratar de expulsar sin mas explicaciones y el enfrentamiento ya está servido y se verá acompañado por la repulsa de los que nada tienen que ver en el asunto, que se limitarán a decir: Ya están los fachas peleándose entre ellos como siempre.
Creo que es el momento de acabar con este estado de las cosas. Ni dirijo a grupo alguno, ni por supuesto tengo la autoridad que me otorgaría la responsabilidad de estar integrado en una junta nacional, pero si, l de haber vivido en falangista gran parte de mis sesenta y seis años y desde aquí lo digo alto y claro a todo aquel que lo viere y entendiere: ¿No os da vergüenza el llegar a situaciones como la prohibir la presencia en la manifestación por España, a Falange Española de la JONS?
No se si tendré éxito, tampoco lo haré una cuestión de honor; pero el día dieciocho estaré en Valencia y si tengo como así espero la oportunidad de dirigirme a los representantes de los distintos grupos, les intentaré hacer ver, que por ese camino de desunión les espera otros cincuenta años de travesía en el desierto.

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