martes, 16 de octubre de 2012

EL MODELO CAPITALISTA DE SOCIEDAD SE DESQUEBRAJA






EL MODELO CAPTALISTA DE SOCIEDAD SE DESQUEBRAJA


Los acontecimientos se van sucediendo en cascada. Lo que parecía una fortaleza inexpugnable, se desmorona como si de un castillo de naipes se tratara. En España, Cataluña y el País Vasco; en Gran Bretaña, Escocia; en Bélgica, a pesar de su menguada extensión, los flamencos; en Italia, la parte norte, con el patrocinio de la liga.
Todo ello no hace sino acrecentar mi sospecha de que al contrario del sentir general toda vez que Cataluña o el País Vasco, o los dos a la vez, no van a encontrar dificultad alguna en ser acogidos por la Comunidad Europea como un miembro mas.
Estoy seguro que habrá voces que se levanten denunciando la inviabilidad del proyecto. Dirán que según la normativa comunitaria es imprescindible para acceder como un miembro más el beneplácito de todos los socios sin excepción y que por supuesto significaría la salida inmediata del euro del pretendiente rechazado.
Todo esto le da a estos desahogados lo mismo: cual trileros de mi barrio, ya se las apañaran para convertir lo ilegal en legal. Es triste que en poco más de treinta años de régimen partitocrático hayan conseguido romper una unidad de siglos de existencia. Nos hemos quedado sin España y sin Dios.
Una ola laica ha penetrado en nuestra nación y asimismo ha logrado sacar tajada: España ha dejado no solo de ser católica sino que no es ni siquiera creyente. El día que los poderes fácticos quitaron al crucifijo de las escuelas, se le quiso decir a nuestros niños que Dios de había ido para siempre.
Hoy el retorno de los valores que sirvieron como guía espiritual del pueblo español, se me hace difícil. Es mucho el desarraigo introducido en el pensamiento de los que eren niños al inicio de la labor destructora y se han hecho hombres con el germen del alejamiento de la religión.
El clero español debería hacer autocrítica y buscar en su mal hacer las consecuencias afectivas hacia lo que nunca se debió llegar. Primero, actuando como una Gestapo con sotana en los principios del franquismo. Posteriormente con la demencial teología de la liberación que pretendía convertir a Jesús en un obrero agrícola y convertirse en colaboradores de la causa del comunismo.
Unas y otras causas nos han llevado al lugar que honradamente no creo nos corresponda estar

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