¿COMO PUEDO LLAMAR A LA SEÑORA ANA BOTELLA?
Mis buenos amigos del Partido Popular de mi pueblo,
andan un poco enfadados conmigo, porque a su entender, le pego muy fuerte a Mariano
Rajoy y por consiguiente al Partido Popular.
Confieso que hay momentos en los que pienso que en
mi afán de remover conciencias me pase un poco en los adjetivos. Pero la
zozobra me dura hasta que suceden cosas como las de ayer en el Ayuntamiento de
Madrid, que no solo justifican los apelativos dados sino que me hacen parecer
como benevolente.
Soy sobrino de una persona asesinada en Paracuellos.
El cadáver, por mas esfuerzos que hizo mi padre, no apareció. Y ahora, el
ayuntamiento de Madrid le va a dedicar una calle a este asesino, que no solo
fusiló sin clemencia en el otoño del treinta y seis a miles de personas, sino que ha sido denunciado como traidor por
sus propios camaradas, debido a su actitud con el maquis, que permitió a las
tropas del General Moscardó terminar con aquella amenaza para la seguridad de
los núcleos rurales próximos.
Ahora estos cobardes permiten abandonando el
hemiciclo a la hora de ser sometida la propuesta socialista a votación, que a
uno de los asesinos mas crueles de la reciente historia de España, se le atribuyan
unos méritos que en caso de que los tuviese no obstaría para seguir opinando lo
mismo de esta alimaña comunista.
Señora Ana Botella, no voy a llamarla cobarde por no
remover el cotarro, pero permítame decirle, que lo que ha hecho Ud. en el
parlamento madrileño, aparte de una cobardía es una traición. Tengo curiosidad
por ver la actitud ante estas cosas de Alfonso Ussia, al que le asesinaron a su
abuelo, Pedro Muñoz Seca. Me parece que se habrá desengañado que en un momento
dado, sus compañeros ideológicos solo servirían para transmitir órdenes desde
la retaguardia.
Los que no tenemos freno partidista alguno y podemos
manifestar nuestra opinión libremente, vamos a estar ahí, al pie de la noticia
para poder mostrar nuestra aprobación o rechazo y ni nada nadie nos va a poner
freno porque tenemos el poder de la razón aunque carezcamos de la razón del
poder.
Ya veréis cuando salgáis de vuestra mayoría absoluta
de privilegios y no os den plaza para manifestaros como veréis las cosas de
manera diferente. De verdad que no quiero ofender solo testificar
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