LAS ELECCIONES QUE SE AVECINAN
En poco mas de un mes, gallegos, vascos y catalanes,
acudirán a las urnas en los comicios autonómicos mas decisivos de todos cuantos
se hayan celebrado en el actual régimen de partidos.
En lo que atañe a Galicia parece a priori que será
la única en donde el partido popular, está en condiciones de alcanzar la
victoria. Pero que no se desate la euforia de la derecha; un alto porcentaje
del electorado a estas alturas no tiene decidido a quien va a otorgar su
confianza para los próximos cuatro años. Dado que la partitocracia es peculiar
y como es sabido, se pueden ganar las elecciones y que cabildeos políticos no
dejen gobernar al vencedor. Vamos de película de los hermanos Marx. No
obstante, por lo que se intuye, es casi seguro que repetirán. En caso
contrario, el descalabro galaico del PP significaría el principio del fin.
En el País Vasco la cosa pinta negra. Si se cumplen
las previsiones, que tiene toda la pinta, la derecha de siempre, la que desde
Fraga aglutina la mayoría de las corrientes no marxistas del espectro político
español, pasará a una posición poco menos que extraparlamentaria. Si a sacar
apenas una docena de escaños no se puede considerar de esta manera. Se irán con
la cabeza humillada como aquellos que se dejaron arrebatar lo conseguido tras
años de desidia y de contemplaciones con los que desean destruir la España que siempre
han dicho querer.
Los acompañarán en el camino al ostracismo los
socialistas que han mantenido una posición de ambigüedad desde la desaparición
política de Redondo Terreros, culminada con la desdichada etapa del actual jefe
del gobierno vasco, Pachi López que ha jugado a ser nacionalista socialista sin
saber en definitiva cual es su posicionamiento, ni mucho menos sus
pretensiones.
Visto lo cual, se postula un gobierno del PNV que
obtendría mas votos que nadie, pero y aquí está la incógnita no sabemos si
buscará en formar la mayoría aplastante con los etarras, a pesar del peligro
que puedan correr de ser devorados por sus mismos socios, pactar con el PSOE, o
bien, gobernar en solitario a sabiendas que PP y PSOE le apoyarían en
cuestiones puntuales.
Las elecciones catalanas me temo, que nos lleven a
la secesión de una parte de nuestro querido territorio. Ignoro si el Sr. Más va
a seguir echando órdago al juego con treinta y tres, o su desafío lo va a
llevar hasta las últimas consecuencias. Antes y me cuento entre los que así
pensaban, la cuestión tendría fácil arreglo: Europa no iba a acceder a reconocer
a Cataluña como estado asociado. Ahora, en las circunstancias actuales, estoy
por asegurar, que los mercaderes europeos se valdrían de cualquier artilugio
para dar a la traición cobijo y amparo. ¿Y entonces Que?
El odio acumulado por el engaño y la falacia de
acontecimientos históricos que no sucedieron como describen, y la sensación
trasmitida a la población de señalar a España como culpable se su crisis
económica y no a su política de despilfarro y esquilme de las arcas públicas,
pueden provocar la aparición de un vecino en el nordeste de nuestra nación, que
mas que un estado independiente se convierta en un enemigo hostil y
belingerante.
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