miércoles, 12 de septiembre de 2012

Separatistass y Separadores



Debido a la situación que se ha creado en España, a consecuencia del estallido separatista catalán, he creído de total actualidad este apunte desde los Alcores publicado en Patria Sindicalista


SEPARARTISMOS Y SEPARADORES

Los separatismos, confirmando los peores augurios, han aumentado su influencia en la toma de decisiones que atañen no solo a sus autonomías, sino al resto de España.
Desde los inicios de la transición, o lo que es lo mismo, a partir de la instauración del régimen partitocrático con la aprobación de la Constitución en el año 77, los llamados partidos nacionalistas, que no son otra cosa que separatistas encubiertos, han tenido un avance significativo en número y relevancia en Cataluña, Vascongadas y en menor grado, Galicia. Sin mencionar casos como el de Andalucía, que cuanto menos vamos a dejarlo en curioso.
Estos disgregadores patrios, se han visto favorecidos por una ley electoral que los permite tener la llave de la gobernabilidad de España, contando con la complicidad de los llamados partidos mayoritarios que han antepuesto sus ansias de poder a los intereses de todos los españoles; permitiéndoles aberraciones como por ejemplo, la tergiversación de la Historia de España, adaptándola a su conveniencia; o el destierro de la lengua común conocida y hablada por todos, acosando sin tregua a los que piden algo tan elemental como poder  expresarse en su propio idioma. Y que no se engañe nadie: esta dificultad no solo se padece en las autonomías socialistas, sino también, en las gobernadas por los populares.
Los políticos separatistas, a los que no se les puede negar perseverancia en pos de la consecución de sus objetivos, fomentan el odio hacia el resto de las regiones españolas mediante una labor de proselitismo sedicioso; de manera especial entre los mas jóvenes gracias a las competencias en materia de educación cedidas por los gobernantes estatales, que convierten a colegios e institutos en reductos de radicalización independentista.
Alimentando problemas que solo existen en sus calenturientas mentes. Como por ejemplo en Cataluña: donde no es verdad, tal y como reflejan todas las encuestas, que la sociedad catalana en su conjunto desee separarse del resto de España, ya que en su mayoría se consideran tan catalanes como españoles.
Una sociedad que detecta y padece los mismos problemas que el resto de España y que son los que de verdad los preocupan: el paro, la crisis económica y la corrupción; manteniéndose indiferentes ante las llamadas consultas populares independentistas, que han resultado un fracaso rotundo de participación.
El problema vasco es mas complejo y difícil; ya que al acoso moral a que están sometidos los que se sienten vascos y españoles, se le añade el de la violencia física y la extorsión, que han conseguido crear una sociedad con miedo a expresar sus ideas si estas difieren de las de los energúmenos que ejercen el control dictatorial de todo cuanto acontece; iniciando a los niños en el odio a España desde su infancia en las Ikastolas.
Por este motivo, miles de vascos, no pudiendo soportar mas presión, han optado por emigrar hacia otras tierras abandonando sus lugares de residencia.
Si se pudiesen sumar estos votos en las elecciones, se demostraría, que la mayoría separatista que anuncian a bombo y platillo, no es mas que otra patraña a añadir a su locura independentista.
Lo de Galicia ha quedado desmontado a las primeras de cambio. Así y todo convendría recordar al Sr. Feijo, su pertenencia a un partido supuestamente nacional y que los votos obtenidos son para asegurar la fidelidad de esa región al resto de España.
Expuesta la situación, creo conveniente hacer una reflexión sobre el tema. Paralelamente al problema separatista, crece entre una parte de los españoles el caso de los separadores. Se trata de un ilícito sentimiento, alentado por una parte del resto de España, que ante el hecho en si, han decidido medir a todos los habitantes de estas comunidades por el mismo rasero. Así, nos encontramos con gentes que odian a los catalanes por el simple hecho de serlo. Que consideran al idioma catalán, vasco, o gallego o como un nexo de desunión y no como un elemento cultural español.
Entiendo que esta toma de posición ante el problema es errónea. Que nuestros compatriotas catalanes, gallegos, o vascos, necesitan sentir la comprensión y el aliento de los que aún podemos proclamar nuestra españolidad sin que nos castiguen con multas o algo peor.
Que volverles la espalda, traerá consigo el peligro del desarraigo. Alentarles en todo lo que podamos y sobretodo tener claro un concepto: la culpa de todo el problema que recaiga sobre los verdaderos responsables del mismo, que no son otros que los políticos que dicen gobernarnos. Sin olvidar al Jefe del Estado, que según la Constitución, garantiza la unidad de España.
Los partidarios de la unidad de toda España y todos los españoles, debemos estar al lado de los que por sentirse como tales, son perseguidos en una parte del territorio patrio; y proclamamos que, en España, únicamente están de mas, aquellos que no creen en su realidad histórica; y que esta especie reside en cualquier rincón de nuestra geografía y no, forzosamente, en estas autonomías.
                         



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