LA CONVIVENCIA ENTRE ESPAÑOLES
He de reconocer que con el paso del tiempo, los
objetivos por los que desde siempre he luchado, poco a poco, uno por uno, se me
han ido escapado de las manos como si de un copo de nieve se tratara.
Y el que mas dolor me ha causado por su
incumplimiento, ha sido el de no ver unida a la Falange de la que soy seguidor
desde mi infancia por las enseñanzas recibidas de mi profesor, D. Francisco
Sánchez Múgica, que me inculcó un amor a nuestra doctrina, a prueba de
cualquier contratiempo por grande que este fuera. Por lo tanto, he sido, soy, y
seré falangista hasta el día que me vaya a los luceros.
Considero necesaria esta aclaración, por si alguien
duda de mi fidelidad al nacionalsindicalismo desde cualquier lugar y decide
entrar conmigo en debate dialéctico, aquí me encontrará gustoso.
Vivimos en una España sin valores; que con ser un
problema serio, no lo es menos, que los que emergen junto a una sociedad que ya no quiere
combatir; que la hablas de revolución… y con una benévola sonrisa, te contesta:
“Y nosotros que podemos hacer…para eso están lo políticos: para que lo
arreglen. Y así nos va: mas de un millón de españoles se encuentran en el umbral
de la pobreza, que por si alguno no lo sabe, significa que no tienen un céntimo
para comer mas que una vez al día. A los que hay que añadir a todos los que
acuden a los contenedores de basura en busca de un mendrugo de pan que llevarse
a la boca.
Entretanto, los que tenemos la suerte (por ahora) de
llevar una vida digna, nos preocupamos por ver cuantas veces D. Baltasar Garzón, ha prevaricado y en cuantos
millones se cifra la cuantía de lo que el golfo del yerno del Borbón ha
esquilmado de las arcas públicas.
Lo que no nos debería de llamar a engaño, es el
clima de enfrentamiento entre españoles que existe desde la llegada al poder
del Partido Popular. Con conocer un poquito nuestra Historia, se sabe que la izquierda
desde el primer tercio del siglo pasado, ha sido fiel a su ideológica consigna:
“Lo que las urnas nos nieguen, lo recuperaremos en la calle.” Baste con repasar
lo acontecido en la II República, y recordar por ejemplo a Largo Caballero,
para sacar una idea muy aproximada de lo que pretenden. Y si queremos situar el
problema en época mas actual, hay tenemos los ejemplos del Prestige o el 11M en
donde no les importó que hubiesen mas de doscientos españoles muertos, con tal
de conseguir el poder. En este caso, me gustaría vivir lo suficiente, para que
uno de los dos máximos responsables intelectuales del hecho, pagase por su
delito. El otro, ya lo tendrá Dios en donde se merezca.
De verdad que me da un miedo terrible el ver a los
camaradas reclamando la venida de la República. Mi pregunta es: ¿Qué clase de
República? ¿Quién la va a instaurar? ¿Quién va a ocuparse de la nueva
Constitución? Porque si de todo ello lo van a hacer los políticos que nos han
llevado al desastre, a mi, la verdad, no me seduce la idea. Lo nuestro es otra
cosa: algo tan simple como una revolución para la fraternidad, basada en una democracia
natural y limpia.
Por último me quiero referir a los estalinistas de
Izquierda Unida que es la etiqueta que le ponen al Partido Comunista para que
no resulte tan fuerte.
No existe una desgracia, que no la padezca el
comunismo. No existe conflicto laboral en el que el comunismo no sea el perjudicado.
Si hay chapapote, los peces eran del Partido Comunista y si alguien resulta
golpeado en una manifestación, no lo duden: es camarada del pacifista Carrillo.
Debido a ello, jamás iré al lado de un comunista
para apoyar una reivindicación por justa que esta sea. Si es justa, la apoyamos
pero manifestándonos por el sitio mas lejano en donde ellos lo hagan.
Vienen tiempos muy difíciles en donde conservar la
calma y analizar todas las acciones a tomar va a ser primordial.
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