jueves, 2 de febrero de 2012

Esteban Flores El Tupa


ESTEBAN FLORES “EL TUPA”

Hace unos días mi amigo y camarada Rafa Torres, me preguntó que si sabía algo del “Tupa”. Le contesté, que hacía mas de veinte años que no lo veía. Y que la última vez, no pude cruzar palabra con él, porque era el Paseo del Prado y salía de una cafetería esquina con Huertas y yo, que conducía un vehículo no pude detenerme.
Rafa, que yo creo se ha propuesto subir a los palacios y bajar a las cárceles en busca de camisas azules “auténticas”, me preguntó si sabía el nombre y apellidos del camarada. Después de mucho pensar, recordé que se llamaba Esteban Flores.
Rafa hizo las averiguaciones correspondientes y ayer, me facilitó un número de teléfono que en teoría me facilitaría contactar con él. De inmediato conecté con el número indicado y me salió una voz infantil. Pregunté si era el teléfono de Esteban Flores. El niño me respondió afirmativamente y al decirle si podía ponerse, me contestó: “no puede. Murió el año pasado”
Esteban fue durante años compañero mio en Peugeot. Trabajaba en la Imprenta y se ayudaba económicamente encuadernando fascículos que le confiaban distintos compañero. Era un artista. Y como tal, actuaba: si le entregaban un trabajo en Enero, lo devolvía en Noviembre.
Lo que puedo decir, es que en una fábrica de mas de 20000 trabajadores éramos de La Auténtica Esteban y yo. Pues bien, como un nuevo Queipo de llano, su eficacia en labores como pegar carteles por toda la fábrica. Repartir octavillas, repartir periódicos etc. Daba como resultado que los demás creyeran que éramos bastante mas. Si le pedía ayudarle en su ímproba labor, me contestaba, que yo era el jefe y que iban a pensar los rojos.
En los puestos de propaganda era una garantía de seguridad y cuidado que era de baja estatura. Una noche tras el 20N, entramos en la provincia de Cuenca en un bar a tomar café. Por supuesto, debidamente uniformados. De pronto, observamos como de un autocar descendían las huestes de Raimundo.
Yo pensé “Vade retro Satanás” como nos van a poner. Esteban se apartó y comenzó a hablar con uno que yo lo conocía de vista. Nadie nos dijo nada. Esteban no se separaba de aquel hombre. Al salir al exterior le dije: Esteban, vaya suerte que hemos tenido. Los Raimundos no nos han dicho nada. Muy tranquilo, me contestó: Nos ha jodido uno de ellos era Murillo el de Fábrica y le he dicho que como nos dijeran algo, mañana le rebanaría el pescuezo.
En los chiringuitos de los pueblos, se paseaba por todo el ferial, de caseta en casta, ataviado con la camisa azul. Nada ni nadie podía con él.
Su vida, desordenada, le llevo a ser despedido unos años después de la Fábrica. No importa: Esteban Flores, estoy seguro, estará leyendo estas líneas desde los luceros.

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