ANTONIO JAREÑO
(El falangista del maletín)
En el repaso que vengo dando sobre la Auténtica y
sus militantes, no podía faltar, el que para mí, ha sido una de las personas mas significativa en la labor mas ingrata
y mas difícil de realizar en cualquier
formación: el trabajo cotidiano. El que se hace y no es reconocido por casi
nadie.
Jareño ha realizado este trabajo desde hace décadas
y pese a sus setenta y siete años lo continúa haciendo.
He tardado en traer a Antonio Jareño a estos
recuerdos auténticos porque en modo alguno desearía que se enfadase (aun mas)
conmigo. No es momento ni lugar para tratar de la enemistad surgida hace ya mas
de veinte años y que puedo asegurar que he hecho lo posible por terminar con
ella. Espero que algún día, Antonio, me conceda sino su perdón si el olvido de
las circunstancias que dieron lugar al desencuentro y yo pueda decir que,
Antonio Jareño, no tiene ya nada en contra mía.
Ciñéndonos al objeto del presente escrito, hay una
cosa que me gustaría que todo el mundo conozca: durante muchos años, ha sido el
hombre de confianza de Narciso Perales y creo que uno de los camaradas que
mejor lo conoció. Cualquier deseo expresado por Narciso, inmediatamente lo
transformaba en orden y lo cumplía al pie de la letra.
Con la única compañía de su maletín, Jareño ha
recorrido toda España entrevistándose con innumerables camaradas en una labor
de proselitismo que no tiene precio. El siempre era optimista. Tenemos
provinciales en 40 provincias –me decía- ¿No te parecen muchas, le contestaba
yo ¿
Preparaba la logística de los congresos y Juntas
Nacionales. Hacia y repartía las circulares “a pachas” con Rafael; y como es
sabido que mi residencia estaba en Valencia, él se las arreglaba para cubrir mi
ausencia. Misión que cumplía a plena satisfacción. Aquello era una militancia
maletizada
Tras la desaparición del MFE no volví a ver a Jareño mas que .en la misa por Pilar
de Las Heras. Si tuve noticias cuando siendo secretario General con Diego Márquez, me envió varias cartas
poniéndome a parir. Hace un mes un camarada a petición mía me facilitó su
número de Teléfono Pero tofo fue inútil: Jareño me contesto fríamente y yo he
dado el asunto por perdido,
Antonio,
camarada, te deseo lo mejor
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