LA MORAL DE SERVICIO
Una monja extremeña me ha hecho llegar una
fotografía de la Madre Teresa de Calcuta acompañada de lo siguiente: “Al final
de nuestras vidas, no seremos juzgados por cuantos diplomas hemos recibido,
cuanto dinero hemos conseguido y cuantas cosas grandes hemos hechos. Seremos
juzgados por yo tuve hambre y me diste de comer. Estuve desnudo y me vestiste.
No tenía casa y me diste posada”.
Estas sencillas reflexiones nos describe a grandes
rasgos la moral de sacrificio que si no obtiene en el mundo material su justa
recompensa y sin pensar en consideraciones religiosas, nos recompensa,
permitiéndonos dormir sin remordimientos de conciencia.
A mi me gustaría conocer quien estaría dispuesto a
seguir aunque fuese mínimamente una vida solidaria que nos ayudara a ser mas
libres, y mas íntegros.
Los que piensen que el cambio económico provocado no
se por quien y siguiendo no se que coordenadas, es una etapa circunstancial y
que tarde o temprano volverán a lujo y el desenfreno, están muy equivocados.
Los ladrillos amontonados, es decir casas sin acabar, seguirán avistándose
desde cualquier punto de las ciudades.
Y yo me pregunto: si en vez de estar a la espera de
la pócima mágica que cambie la tendencia económica, nos dedicásemos a emprender un proyecto
diferente, basado en una moral de esfuerzo y sacrificio, con renuncia a los
placeres hedonistas, a cambio de crear un espacio apacible en donde crecerán
nuestros hijos y nietos.
La intervención de España está a punto de
producirse, con ella, además de la pérdida de la independencia patria, Alemania
no dará duros a peseta y se cobrará el préstamo reduciendo el salario de los
funcionarios públicos y la cuantía de las pensiones.
Llegado ese momento, los responsables de la
catástrofe, cumplida su misión, se retirarán a cobrar los réditos de su hazaña.
Y lo que es peor: ni uno de estos canallas será
juzgado e ingresará en prisión.
Ahora, seguid con la memoria histórica hijos de mala
madre.
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