¿ESTAMOS TODAVIA A TIEMPO?
Al tiempo pasa y todo sigue igual. Me encuentro en
el filo de la navaja. En los sitios que frecuento la misma historia de siempre:
¿falangista, dices? ¿Pero eso existe todavía? Y otras lindezas que al principio
me sacaban de quicio y con el tiempo he logrado convivir con ellas. Todo eso no
me ha importado. He superado las agresiones verbales de los que o son unos
analfabetos políticos o simplemente unos malintencionados. Que mas da. Creo que
a fuerza de convivir en un ambiente hostil, se valora mucho mas y se está
orgulloso de las convicciones asumidas desde la adolescencia.
Como he dicho todo esto poco me ha importado. Con lo
que no puedo. Lo que me derrota y me
deja al borde del KO. Son las luchas intestinas. Las que nos han cortado las
alas, las que el extinto Manuel Fraga alimentaba con aviesas intenciones.
Esa pelea la tengo perdida porque entre otras cosas
no entraré jamás en polémicas que por habituales, ya cansan en exceso.
Tan difícil es, pregunto: que nos consideremos integrantes
de una empresa que solo nuestra ideología puede afrontar con éxito.?
Tan complicado resulta el entender que José Antonio
no está y por trágicas casi nunca estuvo?
Y partiendo de este supuesto, el que se crea que es
la rencarnación del Jefe Nacional, o es un iluso o no ha entendido nada. Lo
malo de todo esto, es cuando al mismo tiempo y en el mismo espacio, conviven
varias calcomanías del irrepetible político. Entonces las navajas se ponen
encima de la mesa y los mandobles buscaran ávidos el cuerpo del rival con la pretensión
de herir al odiado rival. Como salsa que da picante y lo reviste de la violencia
moral, se empleara la maledicencia como ariete agresor.
Como colofón sacaran el falangistometro y lo
utilizaran como medida comprobatoria de la ortodoxia del camarada. Por supuesto
el juez único será el que pretende asumir el rol joseantoniano.
No se si me he explicado bien.
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