domingo, 29 de abril de 2012

malos presagios


MALOS PRESAGIOS

Los últimos acontecimientos nos demuestran a las claras que el Gobierno de Mariano Rajoy esta próximo a derrumbarse. No hay otra solución. No hay un solo Partido, ni organización, sea del índole que sea, que le tienda una mano y le ayude a conseguir arreglar el desaguisado en que se ha convertido España.
El Presidente del Gobierno continúa queriendo curar al enfermo de cáncer con aspirinas. Y así, de esta manera, solo conseguirá que el enfermo se le muera. Ignoro de donde sacará los datos que le indiquen que con el simple hecho de esquilmar al español medio va a restablecer la situación económica.
Todos sabemos que con el despilfarro económico que provocan tanto las comunidades autonómicas como los Ayuntamientos con unos cientos de vecinos, que están entrampados hasta los ojos, es imposible continuar mas allá de unos pocos meses. Y este hombre, erre que erre. Que no suspende el estado autonómico, porque le da miedo. Sabiendo, o debiendo de saber, que es por el único sitio que puede haber una salida, a la hecatombe. Además de suprimir cualquier tipo de subvención que no esté destinada  a alimentar a los españoles que padecen hambre física. Hay un ejemplo sangrante: Televisión española está en quiebra. Pues si está en quiebra, o se privatiza o se cierra. Lo mismo las Centrales Sindicales. La falacia de número de afiliados es burda: que presenten los ingresos en los bancos hechos a su nombre por sus hipotéticos seguidores a ver a cuanto ascienden los ingresos. Lo mismo los partidos políticos y demás entes artificiales en que se ha sustentado el engaño de un régimen que está fuera de tiempo.
El Sr. Rajoy va a durar poco. Pero eso no nos soluciona nada ¿Por qué a quién le damos el poder a Sánchez Gordillo?
Es el momento de que el pueblo salga a la calle. Sin banderas, sin retratos del indeseable de la boina. Sin nada y permanecer en ella hasta que no se consiga que se vayan. Sin violencia y sin algaradas callejeras. Pero con la firme resolución de no volver a sus casas en tanto y cuanto los poderes políticos no se desalojen y en especial, que todo aquel que se haya lucrado con los caudales públicos no ingresen en presidio y permanezcan en él hasta que no hayan devuelto el último euro expoliado.
Yo no encuentro otra salida. Quizá alguna similar pero no antagónica. O es que se está dispuesto a seguir dando de comer a los causantes de nuestra ruina

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